¿Cuántas veces hemos escuchado en los medios de comunicación, en noticias, en tertulias políticas o en columnas de opinión el término «fontanero» aplicado a personas que, lejos de reparar tuberías o instalar sistemas de climatización, se dedican a las maniobras más oscuras de la política?
Demasiadas. Y es que, de un tiempo a esta parte, la expresión se ha convertido en un sinónimo fácil de esos asesores, intermediarios o confidentes que operan entre bastidores, muchas veces rozando —cuando no cruzando— los límites éticos y legales.
Pero, ¿acaso tiene algo que ver ese uso del término con la realidad de los miles de fontaneros, instaladores, electricistas y técnicos que cada día desarrollan su trabajo con honestidad, formación técnica y un altísimo nivel de profesionalidad? Rotundamente no.
Desde Cloud Gestion, donde trabajamos codo con codo con estos profesionales, consideramos necesario alzar la voz y denunciar este uso frívolo del lenguaje, que no solo es injusto: es un desprestigio inmerecido hacia un sector que, en la práctica, sostiene buena parte de la seguridad, el confort y el bienestar de todos.
Cuando «fontanero» significa otra cosa: el caso de Leire Díez y los orígenes del término
La actualidad política española nos ha dejado recientemente un ejemplo que ha vuelto a colocar el término fontanera en boca de todos: Leire Díez. Su nombre apareció en varios medios nacionales durante las investigaciones abiertas en el conocido caso de presunta corrupción política denominado caso Koldo. Según las informaciones publicadas por periódicos como El País o El Mundo, Leire Díez habría actuado como supuesta intermediaria o facilitadora de contactos entre empresas y administraciones públicas.

Desde ese momento, muchos titulares y tertulias comenzaron a referirse a ella como «la fontanera de confianza«, en una expresión cargada de connotaciones, que nada tienen que ver con el oficio técnico del que toma prestado el nombre.
Insistimos: aquí no nos corresponde juzgar los hechos. Como siempre, son los tribunales quienes decidirán. Nosotros nos limitamos a analizar el uso mediático de un término que, repetido una y otra vez, daña la imagen de todo un colectivo profesional de forma injusta e inmerecida.
«Fontaneros» en los EEUU en los 70: el caso Watergate
Lo cierto es que esta asociación del término fontanero al mundo de las maniobras ocultas no es nueva. En Estados Unidos, el caso más célebre fue el del grupo conocido como The Plumbers (los fontaneros), durante el escándalo del Watergate en los años 70. Su misión era, presuntamente, sellar las “fugas de información” de la Casa Blanca.
Desde entonces, el término se ha extendido internacionalmente para referirse, de forma más o menos velada, a quienes trabajan en la sombra realizando tareas de control de daños, espionaje o presión política.
Pero mientras estos fontaneros de despacho manejan papeles, favores o información confidencial, los auténticos fontaneros —los de verdad— siguen reparando tuberías, instalando sistemas de aerotermia, asegurando el suministro de agua potable, manteniendo instalaciones térmicas o garantizando la eficiencia energética en hogares, hospitales, industrias y todo tipo de edificios.
En resumidas cuentas: nada que ver en ningún sentido, salvo esa ligerísima metáfora.

El verdadero trabajo de los auténticos fontaneros
Pocas profesiones tienen la carga de responsabilidad, precisión y conocimiento técnico que exige el trabajo de un fontanero o instalador profesional. No hablamos solo de conectar tuberías, hablamos de:
- Planificar instalaciones de agua, gas, calefacción o climatización bajo estrictas normativas técnicas.
- Garantizar la eficiencia energética de los sistemas, contribuyendo a la sostenibilidad.
- Cumplir rigurosamente los protocolos de seguridad en trabajos que, muchas veces, suponen riesgos considerables.
- Formarse de manera continua para adaptarse a las nuevas tecnologías, como la aerotermia, la geotermia o los sistemas de climatización inteligente.
Sabemos lo complicado que puede resultar, ya que en Cloud Gestion Software estamos en contacto directo y constante con los que se dedican a gestionar el día a día de estos negocios, y somos conscientes de las inspecciones, los certificados, los cursos de actualización, los controles de calidad y los plazos ajustados que afrontan a diario estos profesionales.
Y es que, al fin y al cabo, de su trabajo depende el confort de las viviendas, la productividad de las empresas, el buen funcionamiento de hospitales o colegios y, en muchos casos, la propia seguridad de las personas.
Las palabras importan, y mucho.
Como bien denuncia la patronal CONAIF en su reciente comunicado (marzo 2024), es hora de que los medios de comunicación, los analistas políticos y los tertulianos abandonen este uso del término «fontanero» aplicado a prácticas ajenas al sector:
«Solicitamos a los medios de comunicación que cesen en la utilización de esta palabra para designar actividades que nada tienen que ver con el trabajo de un instalador autorizado. Resulta ofensivo y dañino para la imagen de nuestro colectivo profesional» (fuente: CONAIF, 2024).
No cabe duda de que las palabras construyen y conforman realidades. Y cuando se repiten ciertos términos fuera de su contexto, acaban generando estigmas, desprestigio y una percepción errónea de profesiones absolutamente necesarias para la sociedad.
Orgullo de sector
Desde Cloud Gestion Software trabajamos cada día en compañía de empresas de servicios, instaladores, mantenedores, climatizadores, electricistas, empresas de reformas y autónomos del sector técnico. Conocemos de primera mano su esfuerzo, su profesionalidad y la complejidad real de su trabajo.
Por eso, hoy levantamos la voz en defensa de la dignidad profesional de este sector tan vapuleado en los medios de comunicación.
Porque un fontanero no es un intermediario político… un instalador no es un operador en la sombra… un electricista no es un negociador de favores… no, son técnicos cualificados, formados, que aportan un valor incuestionable al desarrollo económico, al bienestar ciudadano y a la seguridad de todos.
Y, la verdad sea dicha, ya es hora de que el lenguaje también lo reconozca.
- ¿Cuándo prescriben las deudas con Hacienda? Guía Completa - 27 enero 2026
- Traspaso de un negocio en funcionamiento. Guía paso a paso - 20 enero 2026
- ¿Qué es el confirming y para qué sirve? - 15 enero 2026





