Diferencias entre TIN y TAE en los préstamos bancarios

Diferencias entre TIN y TAE en los préstamos bancarios

Casi todas la personas nos hemos visto alguna vez en la tesitura de tener que solicitar un préstamo bancario, ya sea para fines particulares o empresariales.

Si eres autónomo, propietario o gerente de una empresa, tarde o temprano tendrás que acudir a una entidad para conseguir financiación. Esto es lo normal en una sociedad capitalista, como la nuestra,  con una economía de tipo expansivo que suele demandar inversiones para favorecer el crecimiento empresarial.

En el momento de solicitar un crédito bancario será importante conocer estos 2 conceptos: TIN y TAE. Seguro que te suenan o lo conoces, y en el siguiente artículo vamos a intentar explicar estos términos y sus diferencias.

¿Qué es el TIN?

¿Qué es el TIN? Tipo de Interés Nominal

Este es el acrónimo de “Tipo de Interés Nominal”, y que hace referencia al precio que pagaremos por el préstamo solicitado, y que lógicamente pagaremos al banco que nos presta el dinero.

El TIN se calcula como un porcentaje concreto sobre el capital prestado por la entidad, calculándose mensualmente, por lo general, aunque también puede ser anual, semestral, trimestral, semanal o diario.

Por supuesto, al ser una de las condiciones importantes de un operación (de hecho, ¡es el precio del servicio!), debe figurar de forma clara y accesible en cualquier contrato de préstamo, crédito, hipoteca, depósito, etc.

¿Y qué es la TAE?

¿Qué es la TAE? Tasa Anual Equivalente

Es el acrónimo de “Tasa Anual Equivalente”, siendo un concepto más conocido que el anterior. Se trata de un valor compuesto por numerosas variables (por ejemplo, el TIN antes mencionado), como diferentes comisiones de constitución, amortización, cancelación, otros gastos asociados a la operación, etc. No se incluyen gastos externos como notarías, registros, seguros, etc.

La TAE indica el rendimiento o coste de una operación de préstamo bancario, de forma que podamos utilizar este dato (digamos “homogeneizado”) a la hora de comparar productos financieros, que suelen tener características muy diferentes y que sin este valor porcentual serían muy difíciles de apreciar a simple vista.

Por ejemplo, si acudimos a dos bancos para solicitar una préstamo para nuestra empresa es muy posible que nos ofrezcan unas condiciones diferentes: uno ofrece un 3% de interés anual, el otro un 4,2%, pero los costes operacionales son diferentes, así como las comisiones…

En resumen, sería muy complicado saber cuál de las dos entidades ofrece una opción más favorable. Ahí entra en juego la TAE, que supone una herramienta muy útil para comparar y decidir sin recurrir a cálculos difíciles y engorrosos.

Conclusión

Analizando lo expuesto en el artículo, podemos concluir que:

  • El TIN nos resulta útil para conocer el precio que nos cobrará el banco por prestarnos una determinada cantidad de dinero, siendo un dato informativo no demasiado relevante, ya que al precio del dinero habrá que sumarle otros costes.
  • La TAE nos resultará mucho más útil, tanto para comparar diferentes opciones u ofertas de productos financieros, como para conocer el tipo real de interés que va a pagar a la entidad, englobando una serie de costes que el TIN no permite conocer.

Por supuesto, siempre que nos enfrentamos a la gestión de productos financieros, es muy recomendable consultar con un asesor o profesional de la materia… así nos evitaremos sorpresas desagradables.

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